jueves, 6 de diciembre de 2007

Relaciones familiares exitosas en 6 pasos

Por Lic. Pilar Pacheco Bowen
El hecho de pertenecer a una familia por un largo tiempo, además del grado de intimidad diaria de la que disfrutamos con ella, parecería ser garantía de relaciones armoniosas y estables entre todos sus miembros. Pero la realidad es otra.

Las relaciones entre sus distintos miembros, llegan en ocasiones a constituirse en un problema bastante serio y preocupante, cuando no logramos establecer los vínculos afectivos que desearíamos con los demás. El convivir en armonía se ha constituido en todo un arte, que muchos de nosotros no cultivamos, en ocasiones por no considerarlo importante si al fin de cuentas a la familia hay que soportarla y punto; y otras veces por que no estamos dispuestos a destinarle el esfuerzo e interés que demanda una tarea así cuyos resultados quizá no son apreciables ni cuantificables pero que indudablemente van a enriquecer profundamente nuestra vida personal y emocional.

Sin tratarse de una receta o de una fórmula, creo que hay aspectos o principios muy básicos para tener en cuenta a la hora de trabajar en saludables y positivas relaciones familiares:
1.- Establecer o asumir LOS ROLES ADECUADOS Y NECESARIOS al buen funcionamiento de un sistema familiar. Cuando la figura de uno de los padres se desdibuja, se lesiona o definitivamente se ausenta del grupo, o cuando damos a los hijos encasillamientos como "mayorcito", "pequeño", "único", además de roles de "pequeña mamá o papá", estamos estableciendo casi de manera automática diferencias bastante artificiales y desnivelando las naturales que deben darse y respetarse en el grupo familiar. El reconocernos como parte activa, vital de una familia nos va a comprometer a una sincera y genuina preocupación por los demás, también nos va a dar una visión responsable de lo que se espera y quiere de nosotros.

2.- Las buenas relaciones familiares se desarrollan y se fortalecen mediante UNA COMUNICACION ASERTIVA, esto es positiva, clara, directa, continua, enriquecedora. Una comunicación que no pretenda imponerse o convencer, que de a conocer no solo ideas sino también emociones y estados de ánimo, que se desarrolle tanto en el escuchar como en el hablar, en fin una comunicación que represente una ventana abierta a los demás a través de la cual nos dejemos penetrar a la vez que permitamos a otros darse a conocer.

3.- EL COMPAÑERISMO SANO es requerido también en el área relacional. Hay que desarrollar una verdadera amistad entre los miembros de una familia, conociéndose, cediendo tiempo o dejando de lado mis preferencias para compartir, no estando juntos por obligación como algo que no se puede evitar; solo así nuestro entorno familiar se va a constituir en la forma más cercana y segura de llenar nuestras necesidades más profundad de intimidad. No hay que ir a buscar más lejos lo que podemos cultivar con las personas que Dios ha colocado tan cerca de nosotros, es un engaño pensar que voy a poder mantener con los de fuera dotes de amistad a las que he renunciado con los míos.

4.- Unas relaciones familiares adecuadas requiere aprender a manejar A PERSONAS DIFICILES, CONFLICTOS, CRISIS Y A DESARROLLAR FORMAS CREATIVAS DE SOLUCION en el seno de la misma. El tener que lidiar con personas distintas, susceptibles de cambios, sujetas a circunstancias nos obliga a abrir nuestra comprensión hacia otras maneras de ver la vida a la vez que aprenderemos el respeto necesario a los demás con la sola consigna de la paz familiar. Indudablemente habrá que crear por igual, algunas maneras eficientes de evitar, manejar y reconciliar a las personas o los momentos difíciles que se den en el marco del diario vivir, respetando la esencia misma del ser individual e intentando comprender su situación dentro del problema. Si estas iniciativas son sinceras y nacen de una auténtica vocación pacificadora van a surtir el efecto deseado, enseñándonos también otras maneras distintas de reaccionar en situaciones límites.

5.- Tenemos que trabajar seriamente para MANTENER MOMENTOS ESPECIALES Y TRADICIONES FAMILIARES. El calendario normal trae muchas fechas históricas, conmemorativas y hasta comerciales; si deseamos podríamos poner en cada una de ellas nuestro sello personalísimo o lo que es mejor podríamos tomar iniciativas para procurar a nuestras familias ocasiones especiales, llenas de detalles significativos que se graben en sus corazones. También es recomendable no abandonar las tradiciones que se han mantenido desde antes y que puedan representar en nuestra vida un motivo de unión o regocijo con los nuestros. Hemos cedido muy fácilmente a otras costumbres y hasta a fechas importadas, que lo único que hacen es colocarnos cada vez más distantes unos de otros, terminando de completar un panorama nada halagador para la familia de hoy.

6.- Indiscutiblemente la PRESENCIA DE DIOS, en nuestras vidas y en nuestras familias, va a llevarnos con toda seguridad a mejorar el área de las relaciones familiares. El creó al hombre y a la naturaleza con un diseño muy particular: una pareja inicial, hijos que se agregan, familia extensiva, y luego una gama de personas que se suman en distintos momentos de nuestra vida. Estableció también una regla de oro de aplicación ineludible para los que anhelan tener y mantener relaciones humanas satisfactorias: " Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos". Observe Usted que este mismo principio fue enunciado por Confucio de la siguiente manera: "No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti".

¿Hay alguna diferencia en el enunciado? Seguro que sí. La clave de las relaciones correctas para la familia y entre personas en general NO RADICA EN EL "NO HACER", SINO MAS BIEN EN EL "HACER" y ¡bueno!, lo dejo con el desafío de todo lo que tiene que HACER para lograr esas relaciones familiares positivas, tan deseadas pero a la vez tan descuidadas.